No fluye

Vivimos en una época en la que ya apenas nadie mueve un dedo si no es por interés. No es que no haya sido así siempre, pero lo que realmente me asusta, es que esa actitud ya parece completamente normalizada. Y no digamos ya estando en crisis.
Como sea, no mover un dedo si no es por interés, para mí es básicamente lo que hay al otro extremo del amor o la pasión en sus estados más puros, y en cualquier faceta de la vida. Ni tan siquiera se sabe cuándo hay amor de verdad en parejas que llevan años juntas; y encima en ese contexto está el sexo de por medio complicándolo todo, supongo que igual que lo están el dinero y la ambición desmesurada en el resto de apartados de la existencia.
Hablo, entre otras cosas, de ganar cada vez más, o de “entrar gratis”, o de tener un asiento en el palco, o de ser VIP, o de decir que eres “amigo de”, etcétera. Todo aquello que te coloque con ventaja respecto a la mayoría, parece que es lo que interesa a casi todos por encima de cualquier otra cosa, por más abstracta, hermosa, desinteresada o fascinante que sea.
Y no lo dudes, todos usarán cualquier vehículo para conseguir esas ventajas.
Casi todo el mundo ama los sistemas cerrados y la idea de controlarlos (aunque esa idea en sí sea utópica; si no que se lo digan a… qué se yo… a Hitler por ejemplo).
Mucha gente parece reducir su existencia a un cúmulo de cosas que desean hacer a toda costa antes de morir (o de que esté mal visto socialmente). Es lo que llaman: objetivos por cumplir. Creo que a estas alturas ese rollo del Carpe Diem ha fastidiado muchas más vidas de las que ha mejorado. La idea de conseguir hacerlo todo o llegar al máximo posible de metas, está muy por encima de la de profundizar en unas cuantas cosas, detenerse en ellas y así quizá maravillarse con ellas. Parece que aún hay muy poca gente que entienda que las mejores ideas -o la conciencia- sobre uno mismo no llegan cuando uno se sienta, hinca codos, arruga el ceño e intenta pensar intensamente en cómo planificarlo todo. De hecho, normalmente esas ideas suelen llegar cuando uno no está haciendo absolutamente nada importante, o incluso cuando uno hace lo que tan recriminatoriamente la mayoría cataloga como: «perder el tiempo».
No sé si se me va a entender, porque todo este asunto es complejo, y pega más con un libro-ensayo que con la entrada de un blog cutre, pero no he querido dejar de intentar exponer algunas “ocurrencias” al respecto.
En el libro de Chuck Palahniuk “Monstruos Invisibles”, había una cita que decía algo así como que ya no hay nada natural en la naturaleza. En el libro hablaba de la naturaleza en sí y cómo el ser humano la ha deformado, de tal modo que la mayoría del paisaje verde que vemos no es igual a como sería de no haber habido planificación humana de por medio, intereses, objetivos cumplidos, la tira de gente dispuesta a no perder un segundo de sus vidas (no fuera, supongo, que se les despertara la conciencia o la creatividad).
En otra cita, esta vez de Bukowski, éste definía la belleza como el hecho de ver, por ejemplo, a una chica cuando sale del baño tapándose con la toalla sin ella saber que la estás viendo. (Lo siento, no he encontrado la cita textual.) Lo cual es un ejemplo de momento bello no pensado, y que contraviene cuarenta mil teorías sobre planificar el hecho de impresionar a los demás.
Mi conclusión es que ya casi nada fluye. Casi nada es natural. Porque todo son objetivos, la mayoría de veces individualistas, y otras tantas hasta rastreros. Todo es fugaz y no nos llega ni afecta (ya sea una imagen de hambruna o una obra de arte) porque la mayoría no estamos dispuestos a relajarnos, a dejar que nuestra mente no siga encorsetada y puedan llegar ideas nuevas. Para mí esto tiene que ver con lo político, con lo social, con lo artístico, se puede aplicar a cualquier vida (siempre que sea humana); tiene que ver con algo muy podrido ya en lo que casi cualquiera basa su existencia a nivel occidental; esquemas cerrados, metas concretas inamovibles, mentes obtusas (pero eso sí, muy a la moda). Tiene que ver con que hemos creado patrones férreos hasta lo fascista de dignidad y moral. Patrones muy estrictos, los cuales te convierten en un sociópata por el solo hecho de ponerlos en tela de juicio.
Tiene que ver con querer vender camisetas de tu grupo sin haber compuesto aún ni dos temas respetables. Y sobre todo con el por qué no has sabido componer esos temas, incluso quizá teniendo talento de sobras para ello.
No evolucionamos.
Somos demasiado responsables para eso.
Y por eso, no fluye.

Foto para llamar la atención de mis contactos en Facebook

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2 pensamientos en “No fluye

  1. No podría estar más de acuerdo. En todo. El “carpe diem” mal utilizado o utilizado por idiotas, es casi todo lo contrario.

    No te preocupes. Todo esto explotará. Seguro.

  2. Hemos perdido la capacidad de hacer las cosas por hacerlas, ¿no? Parece obligatorio que todo tenga un objetivo, una finalidad, y que esta se encuentre en la línea recta más corta. Si haces fotos debes presentarte a un concurso, si compones idem..

    Al final sólo somos tipos sin talento buscando nuestra gran oportunidad…

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