20-N: Convirtiendo importantes máximas en topicazos ridículos

Recuerdo cuando cumplí la mayoría de edad y comencé a sentirme la hostia de responsable. Y cuando más responsable me sentía, era cuando iba a votar. Daba igual si eran unas generales o unas autonómicas. Sentía que de verdad estaba en mis manos el elegir al futuro líder de la gestión de la sociedad del bienestar; estaba en mis manos gracias a nuestro maravilloso sistema democrático. Me enorgullecía de vivir en un país avanzado en los aspectos más notorios. No vivía en una dictadura, y ninguna guerra me había pillado ni tan siquiera de refilón.
(Todo esto está exagerado; sí que iba a votar, y se puede decir que lo hacía con cierta sensación de ilusión por ejercer mi derecho a voto, pero el resto es una dramatización.)
Sea como sea, sentía que le era útil al sistema democrático, y no dudaba en condenar y hasta mirar por encima del hombro a todos aquellos que se enorgullecían de aprovechar ese día de elecciones para ir a la playa y cosas así, siendo por tanto inútiles para el estado, parásitos que no sabían valorar la suerte que tenían de vivir en una democracia.

Una niña mona y angelical, por desgracia casi seguro futura votante títere (no os pensaríais que iba a poner una foto de Rajoy...)

El día de elecciones quedaba con algún colega que votara en el mismo colegio que yo, y marchábamos a realizarnos como ciudadanos, despotricando quizá de las elecciones, pero no por ello dejando de sentir que al menos nosotros sí éramos responsables, teníamos mentalidad democrática.
En aquella época aún hacía un gran esfuerzo por entender los debates políticos de la tele. Me tomaba en serio lo que dijeran esos señores de traje, en parte para tener una mínima noción después en futuras conversaciones sobre política que pudieran surgir entre amigos, pero también creyendo que esos señores de traje trabajaban de verdad para intentar mejorar las cosas. No veía lo que decían como palabrería sesgada para pasar el maltrago del debate, sino como jerga técnica que yo era demasiado estúpido para entender.

Al paso de los años (y no han pasado muchos), caí en la cuenta de que, cada vez que votaba lo hacía para evitar que cierto partido político ganara las elecciones. Me di cuenta de que nunca votaba en realidad por un partido político, sino sencillamente en contra de un partido político.
Por supuesto, seguía aferrado a mis ideales de ciudadano útil. Hasta fui uno de los que pronunció más de una vez esa ya legendaria máxima: “Si no votas, luego no puedes quejarte”. Qué importante me sentía cuando le decía eso a alguien que no iba a votar. Parecía el argumento definitivo, algo irrevocable, convertía a la gente que decidía no votar en irresponsables, en energúmenos desinformados e ignorantes. No como yo.
Durante ese proceso, se iba cociendo la cacareada crisis. Los ciudadanos con conciencia votábamos, y en la altas esferas se manejaba otra realidad. Seguíamos con nuestro digno juego de ciudadanos que eligen a políticos, derrochando medios y orgullo, mientras los políticos se movían según la ley capitalista de los mercados.
Horror… mi mejor argumento (que no era más que algo que le había oído decir a otra gente), ese de “Si no votas, luego no puedes quejarte”, de repente estaba empezando a tambalearse. Y lo hacía en pos de un sano cinismo (sí, sano), que estaba haciendo que tanto yo como muchos otros ciudadanos, comenzáramos a ver nuestra realidad democrática como una charada idiota y dañina en la que el grueso del pueblo ya tenía muy poco que decir.

Aquí iba la foto de Rubalcaba (agradecédmelo...)

De cara al 20-N, tengo que decidir si voto nulo o si directamente no voy a votar. Realmente no siento que ninguna de las dos cosas vaya a servir de nada. Los votos son muy maleables en nuestro sistema democrático, vamos, es algo ya comprobadísimo, por muy dignos que nos queramos sentir al votar a partidos minoritarios y demás. La verdad es que el sólo hecho de votar hace que me sienta como un capullo que no escarmienta. No por nada los políticos animan a que vayamos todos a la urnas, es la forma más útil de apoyar el sistema democrático vigente. Su sistema.
Así pues, esa gran frase en la que muchos aún creen a pies juntillas: “Si no votas… ”, se está convirtiendo en mi mente en un topicazo más. Hasta el punto de que, qué coño… ¿no me puedo quejar si no voto? Me siento a millones de kilómetros de lo que diga cualquier político. Si voto a los partidos mayoritarios me siento como si eligiera entre beber vómitos o mierda de gato, y si voto por votar siento que sigo apoyando un sistema podrido desde la raíz, algo que por más variantes que se incluyan sigue siendo básicamente siempre lo mismo. Hace falta otra democracia, otra clase política o modelo de auto-gestión. Así que, no, ya no me siento inteligente yendo a votar. Y qué queréis que os diga, cada vez me siento más digno cuando no voto.

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8 pensamientos en “20-N: Convirtiendo importantes máximas en topicazos ridículos

  1. “Si no votas, luego no puedes quejarte”.
    A mí es qu esto siempre me ha parecido vomitivo, me saca de quicio cuando lo oigo, es algo absolutamente antidemocrático, por cierto.
    Si al menos fuese “Si no pagas impuestos, luego no puedes quejarte”, vale. Pero mientras pague me quejo de lo que me sale de la polla.

    Yo desde luego no se a quien votar, porquer tanto PP como Psoe me producen náuseas, y los pequeños no me convencen por distintas razones.

  2. No es muy sano estar adaptado a un mundo enfermo. Y quizá la única forma de mejorar el sistema sea desde dentro. Aún no tengo claro qué haré el 20-N, pero me encantaría poder combinarlo con un planazo equivalente al de ir a la playa. Sin embargo, ésta es la primera vez en mi vida que siento que la decisión que tome será importante., aunque el porqué todavía estoy en proceso de comprenderlo.
    Como dice Igor, y a pesar de mi recorrido reflexivo, lo verdaderamente democrático sería votar o no hacerlo, que ésto pudiese ser público o totalmente anónimo y contrario al propio voto del partido del que hipotéticamente fuese miembro, porque la verdadera democracia es eso, ser libre de manifestarse o no según el deseo, necesidad, etc, de cada cual. No obstante, siento cierta responsabilidad por frenar la locomotora que parece está descarrilando, y el cómo, creo, puede ser más coherente y funcional desde el interior de la cabina de mandos a fuera de ésta.

    He tenido ya varias de esas charlas políticas, inclusive con personas cuyos planteamientos brillaban formidables., he intentado informarme, aprender… Y aún sigo sin tener claro qué haré el 20-N.

  3. Lo primero perdón por dejar el comentario donde no debía… (lo habrás visto imagino).

    Lo copio-pego en su sitio: aquí. Adelante que suscribo el comentario de Igor, el mío va en la misma línea… y decirle a Joaquín la decisión importante es hacer algo distinto… no dar a los mismos que llevan 30 años robando el poder al pueblo. ¿O tú crees que el pueblo quiere pisos a precio oro e hipotecas a 40 años? -por poner un ejemplo. Eso que no pedía el pueblo se lo otorgaron tus representantes gratis (a cambio de sus potronas) con las leyes debidas votadas en el parlamentos.

    Mi comentario era este:

    No sé dónde he de dejar esta respuesta… a tu último post….

    Te habrías ahorrado mucho si hubieras concluido que… mientras pagues impuestos (o tus padres por ti) tienes derecho a quejarte. Eso da el derecho, el contribuir, No el votar.

    El si no votas no te quejes es abusurdo y un engañabobos. Lo ha sido siempre. Lo peor es que la gente se lo ha creido. Y no es más que parte de un juego, el mismo que llevamos jugando 3ytantos años… el de la pseudo-democracia…

    Básicamente, esta clase política ha alentado esa idea como parte del engaño que vivimos. Encima de que les pagas el sueldo te exigen los partidos TODOS en comunión… que si no les votas A ELLOS no te puedes quejar… ¡Manda huevos!

    Si pagas impuestos, o alguien por ti QUEJATE y no te dejes engañar. Esa es tú única obligación… el votar es un derecho que se ejerce o no y punto.

    un saludo.

  4. Efectivamente, lo de los impuestos está claro. Pero es que el hecho de votar, como ya se ha dicho, en sí mismo es un derecho, no una obligación. Y desde siempre nos han vendido la moto de que votar es lo más responsable, como potenciando una actitud de vota sea como sea, aunque el sistema democrático vigente te dé asco, porque si no votas eres un vago y no te importa en absoluto la democracia. Todo el mundo debería saber que no votar también es una manera de expresarse. Son los partidos políticos quienes tienen que ganarse el voto, no la gente la que tiene que ir a votar sí o sí para demostrarle nada a nadie…

  5. votar, sí, es un derecho. pero más importante me parece hacerlo por necesidad. es decir -y sólo es una divagación que aún no tengo clara- frente a una necesidad, un derecho pierde sentido fuera de su significado de acción libre. vivir en un estado de derecho nos ha conducido a, por ejemplo, ir al médico susceptibles de estar enfermos, cuando en muchos casos cierta dolencia es fruto de un “traumatismo” de origen psíquico, no físico., pero como los médicos viven de la enfermedad tarde o temprano nos diagnosticarán cualquier cosa que pueda curarse con fármacos (cuando en verdad sólo estamos corrigiendo el síntoma, no el foco).
    si, políticamente hablando, las cosas están bien, bien podríamos prescindir expresar nuestro voto. pero, cuando las cosas claramente no van bien y, por tanto, tanto el pueblo como cualquier individuo (que pague o no impuestos) siente que urge ‘necesariamente’ cierta acción asertiva para hacer de la democracia una realidad compartida y no una fantasía teledirigida, me parece que no podríamos hablar de derecho si no podemos hablar también de deber.
    nuestro estado de derecho permite que un banco le quite su humilde hogar a una familia por no poder pagar las facturas. el banco no necesita esa casa, la familia sí. pero ahí, el orden o ley de derechos no miden las verdaderas necesidades, sino unas normas de convivencia injustas cuyo acuerdo no concuerda con un principio social, sino más bien asocial.
    socialmente hablando, creo que sí existe cierto deber por cubrir una necesidad del pueblo oprimido por la “autoridad” de nuestras “propias” leyes o derechos. pero respeto cualquier punto de vista contrario a éste, aunque en algunos casos pueda parecerme un proceder asocial.

    • Sí, así es como pensaba yo antes, y sigo haciéndolo en parte. Pero la sensación que tengo ahora es la de que se remueve e intenta hacer evolucionar un proceder democrático que ya lleva muchos años podrido, un proceder democrático que no necesita evolución sino revolución, un cambio realmente importante, y que dé al pueblo un auténtico poder de autogestión que no pase tanto por el filtro de unos cuantos nombres propios sólo ávidos de poder, personas que a menudo parecen sólo sentarse a calentar una butaca hasta que todo acaba y se quedan con una pensión vitalicia al margen de lo que hayan hecho.

  6. Esta vez te he adelantado, hace años que deje de votar. El voto es un derecho, no una obligación, y para lo único que sirve el voto es para que ellos puedan llenarse la boca de la gran cantidad de gente que participa del sistema que, recuerda, es el mejor de todos los posibles (si lo repites cien veces hasta te lo puedes creer)…

  7. joder, joaquin, casi me has hecho sentir culpable y todo.. vale, votaré cuando sean sinceros y pueda elegir entre votar al banco santander, a el corte inglés o a la alemana con pinta de muñeco diabólico..

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