Sobre nada en concreto y todo a la vez

Se está convirtiendo en una mala costumbre -o en una costumbre a secas- esto de actualizar casi cada día el Mierdas. Es rara la sensación (teniendo en cuenta la mínima llegada que tiene el blog en cuanto a lectores).
Esto va de escribir, eso lo resume todo en mi caso.
En el anterior post hablaba de leer, y hoy me pregunto si seré tan mal escritor como lector. Probablemente sí.

Lectora de Houellebecq

Internet es una especie de realidad paralela (un aplauso para mí, soy el bloguero número cien millones que escribe esa frase…). Es una realidad paralela, porque no siempre sabes quién te dice la verdad, no siempre sabes dónde acaba la verdad y comienza el peloteo o el interés (otro aplauso…). Son las dudas de siempre, pero aún más acentuadas.
Esa debe ser la razón por la cual me gusta recibir correos relacionados con mi otro blog (que es el que realmente me importa). Es un tema del que ya hablé anteriormente. Cuando alguien se sienta y decide escribirme un mensaje personal para halagarme o insultarme por uno u otro relato, eso tiene al menos algún significado concreto para mí. Es una bisagra que me conecta de un modo más auténtico con la Vida Real, ese desierto en el que caminas confiado e ilusionado hasta que alguna serpiente te pica, a veces de modo gratuito, y otras solo con decirte la verdad, o al menos su verdad.
El motivo por el que actualizo uno u otro blog con frecuencia casi diaria, debe ser lo que hay al otro extremo de lo que siente la gente que no se atreve a escribir de un modo libre y sin tapujos. No me refiero a todo el mundo, sino a aquellos que realmente están en esto, que leen, que les gusta escribir, y que lo harían mucho más de lo que lo hacen si no fuera por ciertas razones bastante indeterminadas; supongo que cuestiones que tienen que ver con la duda sobre quién les leerá, cómo se lo tomarán, si habrá consecuencias, etcétera.
Puede parecer un motivo reduccionista lo de creer que hay gente que no escribe por el qué dirán. Pero creo que, por desgracia, hay mucho de eso. Y lo que es peor: en algunos casos incluso ese miedo a escribir podría estar justificado. Muchas veces seguro que el entorno social de algunas personas es lo suficientemente cerrado, chismoso (esto sobre todo), y corto de miras, como para amargarte por haber escrito un texto de ficción, o simplemente una reflexión personal en un blog.
Por suerte, no es mi caso. No creo haber molestado a nadie de mi entorno escribiendo. Y además no se me ocurre nadie de mi círculo que sea tan obtuso y torpe como para querer sacarle más punta de la debida a un relato, o cualquier chorrada que yo haya escrito.

"Escuchadme, acabo de inventar el chismorreo... Pero a partir de ahora lo llamaremos 'compartir', ¿vale?"

Cuando hablo de esto con alguien, siempre digo lo mismo. Y seguramente debe ser tedioso oírme. (Pero como el blog se llama Mierdas…).
Es muy difícil que, por más que tengas talento -o lo que yo suelo llamar «Potencia de fuego»-, escribas algo que merezca la pena si estás maniatado a algún nivel. Hay millones de formas de, digamos, “personalizar” el texto sin que se convierta en algo realmente autobiográfico. Millones de formas de codificarlo. A veces ni tan siquiera hace falta esforzarse mucho; basta con que hables del tema delicado al cuarto o quinto párrafo; la mayoría de gente no llegará hasta ahí en un texto de ficción (y mucho menos tus amiguitas las chismosas; hay mucha telebasura que ver…).

El solo hecho de escribir, en sí mismo, ya es lo suficientemente difícil como para que nosotros mismos nos pongamos trabas. En cualquier caso, siempre hay soluciones prácticas. Y muy obvias. Si vuestro entorno es lo suficientemente idiota, solo hay que abrir un blog con seudónimo, callarse la boquita, y listos. Lo hace la tira de gente… Lo cual no dice mucho de muchos entornos…
Esto es solo la base. Tiene que haber cimientos antes de empezar. Si quieres escribir, créetelo. Y en lugar de ver la página en blanco como un fondo en el que aparecen las caras que están dispuestas a amargarte la vida, observa solo un sinfín de posibilidades. Se trata de relajarse. De verdad, no es para tanto.

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9 pensamientos en “Sobre nada en concreto y todo a la vez

  1. Sí, libros y cine son mi manera de “escapar” de la realidad. En cuanto a lo de escribir, en mi caso no es por tener un entorno de imbéciles, es simplemente la sensación de que no tengo nada que contar. (A veces)

    • Lu:

      Lo de no tener nada que contar es el segundo problema que suele surgir (después del comentado). Yo diría que no es que no haya nada que contar, es que en el momento en que tienes el teclado delante se te queda la mente en blanco… El tercer problema suele ser el cómo lo vas a contar, y bueno, así, hay un sinfín de problemas… Escribir no es fácil, pero no es cuestión de vida o muerte (quizá el leer sí; hay gente igual de idiota a los 20 y a los 50)…

      Julieta:

      La cuestión, Julieta, es que una vez atravesaras ese bache que te impide escribir como quisieras, seguramente luego ya nada te detendría…

  2. Eterna lucha interior esta que propones, primero quitarse los miedos, was!! casí ná, luego abandonar cliches y pensamientos personales para soltarse y no ver como un maldito enemigo a ese blanco impoluto que se compara el muy cabrón con todos y cada uno de los textos magistrales que leiste en las ultimas dos horas, uuuufff, No todos podemos sentir el viento y la libertad de la que tú (y gracias doy por ello, te hace sublime) eres poseedor.
    Nada, habrá que seguir intentandolo, no queda otra si te apasiona escribir (que no sé si por suerte o desgracia es mi caso) 😀

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