Ser un fraude

“Cuando un libro y una cabeza chocan y suenan a hueco, ¿es siempre debido al libro?”

-Georg C. Lichtenberg

Estos días estoy leyendo “Submundo” de Don Delillo. Delillo es uno de mis escritores favoritos, de esos que hacen que la mayoría del resto de escritores me parezcan solo mediocres o pretenciosos sin más. La primera vez que intenté leer dicho libro, acabé por abandonarlo cuando lo llevaba por la mitad. Es un tocho de más de novecientas páginas, y siendo Delillo, requiere de toda tu atención. No es mero entretenimiento, esa solo es una de sus cualidades si de verdad entras en el texto.
Creo de verdad que puedo ser muy limitado como lector. A menudo me cuesta mucho relajarme y simplemente absorber la información tal y como se me presenta. Mi mente se va por otros derroteros y, en ocasiones, cuando llevo el libro muy avanzado, acabo por rendirme, muy consciente de que no estoy captando para nada lo que el autor intenta hacerme llegar.
Y con esto no me refiero a que no entienda el libro en sí, ya que el libro puede tener distintas lecturas, no tiene por qué limitarse a una sola temática o idea. Lo que intento decir es que ni tan siquiera llego a ese punto en que soy consciente de que de verdad soy un lector potencial para ese libro, y no solo alguien que recorre las líneas de forma superficial sin enterarse de la misa la mitad.

No se aprecia, pero Kate Upton lleva un ejemplar de "La broma infinita" en su bolso (¿acaso no quieres ser como ella?)...

La primea vez que me di cuenta de que podía ser un fraude como lector, fue la primera vez que leí “La broma infinita” de David Foster Wallace.
Ese libro es otro tocho, aún más largo que el de Delillo. Y aunque yo avanzaba y avanzaba, no era más que pura cabezonería. Wallace debía estar revolviéndose en su tumba…
Es como si conoces a una chica y decides ligartela, y a ella no le interesas lo más mínimo; sabe que estás ahí, y que quieres tener algo con ella, pero eso es todo. No paras de hablarle, de esforzarte, te conviertes en un pesado de narices; tiras de orgullo; te crees ese rollo de que se puede conquistar a alguien, que puedes hacer que alguien cambie de idea respecto a ti. Así que yo seguía y seguía…
Y tanto seguí, que incluso me acabé el libro. Entonces, me di cuenta de que sí, al final de algún modo había conseguido emborrachar a la chica, y la tenía tirada y desnuda en la habitación de un hotel… Y lo único que había hecho antes de dejarla sola, era tocarle una teta…
Vale, lo había logrado, había acabado el libro y tenía una vaga idea de su brutal potencial; pero no había sabido saborear ni un treinta por ciento de todo lo que me ofrecía…

Mala postura para la espalda...

Por suerte, con los libros es mucho más sencillo que con las relaciones. Así que, del mismo modo que ahora estoy disfrutando de verdad del libro de Delillo, también tuve las narices de releer de verdad al cabo de un tiempo “La broma infinita”.
No es fácil explicar lo que se siente cuando captas un gran libro de verdad, cuando realmente lo estás disfrutando. No es que aun así vayas a exprimirlo al cien por cien (eso no suele pasar con un libro bueno por más que lo releas), pero ese margen de desconocimiento, esa sensación de que no lo tienes todo bajo control, no hace más que acentuar el placer. Podrías hablar horas sobre un libro que realmente te gusta y que va más allá del “Y-entonces-pasó-esto-y-luego-esto-y-al-final-esto-otro”. Ahora solo falta que la gente lea en lugar de ver putos concursos de televisión…

A esta muchacha le está pasando como a mí la primera vez que leí "La broma infinita", (fijaos en su expresión en plan "wtf!")

Y ya está, aquí acaba otra apología fallida del placer de la lectura. Hasta otra.

Anuncios

5 pensamientos en “Ser un fraude

  1. ¿No será cuestión de descansar un rato?

    Algunos libros tengo que dejarlos a medias una temporada. Simplemente no tengo la mente lo suficientemente despierta para disfrutarlos: he de distraerme con una lectura ligera.

  2. Es bueno.
    La frase del principio la había oído antes, es muy buena. Y en cuanto a lo demás… Estoy contigo. Faulkner me la tiene jugada… Menos mal que lo doy en clase y me enseñan a cómo leer un libro. Yo, en 4º de carrera, aprendiendo a leer. Así están las cosas… 😉

  3. Conozco esa sensaciòn, me pasa a menudo, pero no me rindo. Si no entiendo un libro, si no logro captarlo al 100% (o al menos al 80%) lo dejo por un tiempo, confiando en que el tiempo me hará más sabia y más centrada. Con Faulkner no puedo… :S

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s