Típico post de indignación antitaurina

Estaba viendo ahora MTV. Salía una pareja en no sé qué mierda de reality de chuloputas y tontitas. Y la novia se iba de erasmus -o algo así- a Italia. Decían que les preocupaba la relación a distancia (…) Así que he decidido hacer algo con más tensión dramática.
Escribir se está convirtiendo en algo más que un desahogo para mí teniendo en cuenta los mails que me llegan a veces. En el post “Hotmail” de más abajo hablo de ello. Creo que celebraré de verdad el primer aniversario de los dos blogs cuando reciba mi primera amenaza de muerte…

Foto hetero compensatoria por lo desagradable del post

Mis señores progenitores están ahora en cierto pueblo de Extremadura. Son fiestas. Lo cual allí significa: beber y toros.
Hace como diez años que no voy. Creo que dejé de ir aproximadamente cuando decidí que las corridas de toros son algo deleznable y asqueroso.
Pero en aquel pueblo -y en muchos otros-, van varios pasos más allá…
Para quien no lo haya visto en persona, básicamente lo que hacen es montar unas gradas portátiles en la plaza de turno. Luego, por la mañana sacan un par de vaquillas, y la gente “juguetea” con ellas. La gracia, al parecer, está en que el bicho puede colarse entre los barrotes, entrar a la zona donde está la gente que no está en las gradas, y quizá matar o dejar inválido a tu padre o tu tío o lo que sea (lo he vivido de forma indirecta), de una cornada o un golpe.
Por las tardes sacan a los toros. Sacan hasta dos o tres. Uno cada vez. La gente se hace dardos de fabricación casera. Llevan toda clase de pinchos y cosas que lanzarle al bicho. Un tipo se sube en la fuente grande que hay en medio de la plaza. Es el picador. Cuando el toro pasa cerca, le clava todas las veces que le da tiempo el punzón.
Nadie torea. Nadie tiene más cojones de los que pueda tener cualquiera que vaya borracho y necesite desconectar a cualquier precio de algún trabajo de mierda.
Así pues, a las vaquillas no las matan. Pero con los toros, por la tarde, cuando ya están agotados y el nivel de gore llega al clímax, un tipo usa otra especie de punzón con un palo largo, y pincha al bicho justo en lo que sería su nuca, dejando al animal cao en el suelo. Pero aún no está muerto… El bicho se retuerce y babea y chorrea sangre por todos lados (lleno de dardos y demás). Así, el mismo tipo, sale con una especie de pistola, y le dispara (a veces hasta tres veces). Es entonces cuando todo el mundo aplaude en la plaza.

Boca muy abierta

El último año que fui, mis padres se fueron a la plaza el primer día de fiestas, y volvieron al cabo de media hora. El primer toro había matado a un tío.
Se acabaron las fiestas. Habían durado… eso, media hora.
Descubrí que no me daba pena en absoluto la muerte de quien fuera (el tío de alguien, hermano, padre, amigo… allí todos se conocen…). Más o menos entonces decidí que no volvería más a ese pueblo.

Con el tiempo, lo único que puedo llegar a echar de menos es a la gente de allí. El ambiente por las noches. La cuestión es que, si en aquel lugar, como en tantos otros, se prohíben esos “rituales” (o no sé cómo coño llamarlos) con los toros, pues no sé, para ellos sería básicamente como prohibirles la entrada a las chicas en las discotecas. Sólo les quedaría emborracharse.

Creo que sería positivo “superar” esa fase en nuestro país. Pero no ya solo porque son celebraciones absurdas y crueles. Sino porque además ese vacío podría cubrirse con cosas mucho más interesantes a la larga. Sería un avance intelectual en toda regla. Nuestro país estaría un paso más cerca de ser culturalmente mucho más potente de lo que es. Y sobre todo, mucho más cuerdo.

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5 pensamientos en “Típico post de indignación antitaurina

  1. Los toros, mmmm, pues un tema muy controvertido en este país de tradiciones, yo mejor me guardo mi opinión sobre él, jajaja Que ni estoy a favor ni en contra, jaja
    Pero si verdaderamente le hacen esas burradas al animal allí, ya les vale. Hay ciertas cosas que ya se salen de madre y la gente no se da cuenta. Como todo en la vida, nos acostumbramos a ver aberraciones tan a menudo que las convertimos en algo habitual, los seres humanos somos así de gilipollas. Gran foto la primera, una chica preciosa, lastima que su forma de ser (en lo poco que he leído y visto de ella) no me haga gracia, pero vamos como no me voy a tomar un café con ella nunca, con una buena imagen vale :DD

  2. Las fiestas de los pueblos son todo un tema. En una provincia vecina, se celebra “la fiesta del angelito”: cuando un bebé muere, todo el pueblo baila y bebe por dos o tres días hasta el entierro.

  3. Hoy he visto en el telediario como protestaban unos cuantos para que no celebraran esta fiesta, como siempre pasarán de ellos. En mi pueblo también hacen algo parecido, en semana santa sueltan un toro por las calles y un monton de niñatos borrachos y asqueados de la vida corren detrás,es un espectáculo lamentable. Y lo curioso es que la mayoría de la gente está a favor, a mi esto lo único que me demuestra, una vez más, es que la estupidez del ser humano no tiene límites, como es posible que alguien disfrute viendo eso. En fin, eso es lo que hay en este país.
    Muy buenos tus relatos, siempre que tengo tiempo paso y leo.
    Saludos!!

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