Hotmail

Por culpa de mi otro blog, Proyecciones, mi bandeja de correo es de lo más esperpéntica. Y la cosa ya empieza a suceder a diario. Alguna gente lee los relatos (cosa que no deja de sorprenderme por lo largos que son para este medio), y muchos luego deciden mandarme un correo.
El tono de lo que llega va desde declaraciones de “amor” (algunas muy pasadas de vueltas), hasta tipos que me insultan y se sienten profundamente ofendidos por lo que han leído. Un dato a señalar es que los hombres tienen mucha más tendencia a no saber qué coño leen, y suelen mosquearse y encabronarse a la más mínima. Solo una mujer me echó la “bronca” una vez por un relato más bien porno. Decía que había formas más elegantes de describir las situaciones y demás, y me acusaba de querer llamar la atención con tacos y groserías (como si los tacos hoy en día fueran una novedad). Le contesté que todo el mundo escribe igual sobre eso, y que el texto era más bien una reacción al fenómeno del relato erótico lleno de metáforas relamidas y literatura barata. No supe más de ella.


Foto retocada de chica mona elegida vía casting mirando la pantalla -seguramente apagada- de un ordenador portátil

Están, por tanto, los correos amables y halagadores hasta lo indecible. Y al otro extremo, están los católicos. Por respeto y pereza, no me pondré a buscar correos para pegarlos aquí; solo diré que un tipo me escribió un extenso mail que acababa con la frase: “Vas a ir al infierno”.
Curiosamente, además, y teniendo en cuenta que las lectoras del blog me tratan mucho mejor que los lectores, más de un lector -sudamericanos siempre, he de decir- me ha acusado más de una vez de misógino, y de, en definitiva, demacrar la figura de la mujer, etcétera. Uno lo hizo en base a un relato de vampiros (…)
Otra vertiente de los mails que me atacan e insultan, son los fanáticos de la “familia”. Ésta entendida, por supuesto, como Padre, Madre y cuantos más niños, mejor. Además, se me suele atacar por ahí en base al hecho de lo bonito que es formar una familia. Y claro que sí, cómo no va a ser bonito (al menos potencialmente). Pero yo más bien suelo hablar del derecho a no formarla, o a formar la que a uno le dé la gana. Y sobre todo hablo de que, la familia tradicional tal como la entendemos, no es garantía de felicidad; en muchos casos es al contrario + negación. Y se alimentan de mirar por encima del hombro a los solteros y las familias supuestamente nucleares o disfuncionales.


Rouco y compañía

Hace ya mucho que no contesto los mails insultantes. De todos modos, hay que decir que, al menos no son trolls (el blog solo tuvo uno, y le di demasiada cancha; no cometáis el mismo error, se alimentan de eso…).

Me he decidido a hablar sobre este asunto porque el último post publicado en Proyecciones creo que puede traer cola. Lo que sí me gustaría saber es cuántos de ésos que me llenan la bandeja de insultos leen los textos hasta el final. Y sobre todo, ¿saben que es ficción?… Por suerte suelen ser mayoría los correos agradables, y desde aquí doy las gracias a quien dedica diez minutos a mi blog de vez en cuando (¡diez minutos!, qué locura, podrían estar aprendiendo alemán para apuntarlo en el currículum y… degenerados irresponsables…).

Un abrazo a todos (incluidos radicales de la familia clásica).

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5 pensamientos en “Hotmail

  1. Tanto que te dicen esos “radicales” pero bien que se leen tus relatos… ni puto caso a toda esa mierda que te envían a tú correo privado, sigue así y no cambies por nada ni por nadie.

    Un saludo.

  2. Pingback: Sobre nada en concreto y todo a la vez « Mierdas

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